Fue escrita por mi padre y él solia declamarla para mi una que otra noche en su regazo...
Abuela
acuna tu cabeza aquí
en mi falda.
Permíteme rozar tu frente sucia
de tizne adagios y aventuras.
el cuento viene
alfombrando tus pies
de lianas mágicas
(Acaso sea sueño
principesco
de un buen sapo
que el beso
desencanta)
Echemos azúcar rubia
entre las brazas
Hagamos sahumerios
al invierno.
En la llama del
Chonchón
y de las velas
un alce te sonreirá
y hará piruetas.
Ven a mi regazo, Niño,
duerme quieto
la lluvia
curiosea en las goteras,
se asoma
cual citara aburrida,
reptando hasta el fogón
llega entumida…
Te cantaré, ahora,
extrañas golondrinas,
caballitos blancos,
bateleras…
Acurrúcate como tu
padre niño,
que su tiempo y el tuyo,
se hagan amigos
Que esta noche
desafiando a la llovizna,
su recuerdo sea luz,
sea sonrisa .
Que los sueños
y cantos de esta abuela,
arrebolen
tus tibias primaveras.
mi ángel vocinglero,
un puñado de almizcle,
un poquito de mirra.
Y que Dios te cuide
y te bendiga
cuando yo deba
alejarme
algún día.
HERNAN NARBONA VELIZ
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